El gol, momento elegido y reservado dentro del planeta fútbol, espacio de tiempo en el que los relojes se paran y el corazón se dispara, compañero del triunfo y esclavo de la desdicha, condición indispensable para el disfrute del juego, con él las emociones estallan, cuando no llega se añora.
El gol puede ser admirado, elogiado, repetido y recordado, al mismo tiempo representa una forma absoluta de banalidad humana, las palabras y razones dejan paso a un incontrolable esfuerzo colectivo resumido en una palabra, Gol. El narrador es el encargado de hacer llegar la obra, afortunado mensajero que obliga al espectador que no lo ve a imaginar la escena relatada. Un gol imaginado siempre es mas bello y singular que el verdadero.
Con el talento de marcar goles se nace, con el de contarlos también ,Victor Hugo Morales lo demostró en mas de una ocasión , el de Maradona a los ingleses fue el "Gol" por antonomasia de la misma forma que la narración de Morales es una referencia dentro de su género. Generaciones de españoles crecieron escuchando a don Matías Prats, el gol de Zarra a los ingleses o la irreverencia de Marcelino frente a los soviéticos tuvo nombre y sello bajo la firma de este cordobés inolvidable que vivió y murió con un micrófono pegado a su garganta. El gol cobra tintes bélicos cuando lo cuenta Alfredo Martínez, pocas veces escuché un narrador de partidos parecido, lo mismo importa que juegue el Barcelona o lo haga el Verona, Alfredo hace del partido una batalla que merece ser contada, un homenaje al deporte mas bello del mundo, consigue atraer al oyente con la misma fuerza que lo hace el relato escrito de cualquier genio,el gol es para Alfredo el momento que todo mortal desea vivir alguna vez,cada jugada es un nuevo camino,una nueva aventura.
Si pienso en el fútbol de los noventa me viene a la cabeza la radio, fiel compañera de momentos de fútbol, escudero de sentimientos y antídoto contra la apatía y el aburrimiento, no se si Gaspar Rosety era el mejor pero si que estoy seguro de que era un maestro de la palabra y de la narración, con "su" "jugadores al túnel de vestuarios" tenías la sensación que sientes al terminar una comida,o la lectura del diario, algo gratificante que tendrá continuación, el micrófono era la prolongación del espíritu de Rosety, el altavoz del aparato su nexo de unión con el oyente.
En España la radio no solo tiene sus maestros en lengua castellana, no puedo seguir sin hablar del gran narrador de partidos en catalán de la historia, Joaquim María Puyal, otra eminencia de la comunicación, un placer escucharle...lo mismo que a Josep Rovira...este último dentro de un contexto mas personal, él me trajo dos ligas narradas con su estilo, personal e intransferible.
Ya retirado pero siempre en el recuerdo quedará José Ángel de la Casa, la voz del fútbol en televisión española, de conjugación lenta y pausada, representa la narración perfecta en la televisión, donde sobra la descripción analítica del juego y los comentarios deben acompañar a la imagen.
La lista podría ser inmensa, he citado solo a unos cuantos con la esperanza de reconocer a todos aquellos que hicieron que el gol y la palabra se unieran para siempre, aquellos que consiguieron hacernos vibrar y nos arrancaron un pedazo de nuestras almas mientras les escuchábamos, gracias a todos y...gracias al gol.
martes, 21 de junio de 2011
miércoles, 25 de mayo de 2011
El año del Malmoe
Hoy vamos a intentar aproximarnos a un club que protagonizó a finales de la década de los setenta una gesta de leyenda, para ello el relato nos llevará a la ciudad sueca de Malmoe, la tercera en número de habitantes del país, capital de la región de Escania y unida a Dinamarca tras la construcción en el año 2000 del puente de Oresud. Malmoe sería similar en extensión y número de habitantes a ciudades como La Coruña o Valladolid en España. En esta ciudad se celebró el festival de Eurovisión de 1992, y también fue sede de los dos grandes acontecimientos futbolisticos que ha organizado Suecia en su historia,el mundial de 1958 y la Eurocopa del 92 en la que fue fiel testigo del éxito de sus vecinos daneses.Esta ciudad es el escenario de las historias del famoso personaje de ficción Kurt Wallander, todo un icono de la novela negra y policíaca sueca, también vio nacer a Zlatan Ibrahimovic, hijo de emigrantes balcánicos afincados en Malmoe.
El fútbol sueco siempre ha generado contradicciones para el aficionado español que ha intentado hacer una aproximación desde la distancia. Por un lado les hemos visto obteniendo buenos resultados con su selección nacional mientras que sus clubes muy pocas veces han tenido protagonismo internacional. La primera gran Suecia que me viene a la cabeza es probablemente la mejor selección que haya tenido el país nórdico, la que consiguió ser semifinalista en la euro-92 y aquel equipo que derrotó a Rumanía en la tanda de penaltis del mundial de Estados Unidos. Liderados por Tomas Brolin y Martin Dhalin que jugaron un campeonato fantástico y con Thomas Ravelli como hombre infranqueable en la portería. A nivel de clubs es obligado recordar al gran Goteborg que tantos quebraderos de cabeza dio a muchos equipos, incluido el Barcelona en aquella eliminatoria loca de semifinales de la Copa de Europa que se resolvió en penaltis, a día de hoy es el único equipo sueco que ha conseguido vencer en alguna competición europea, las dos copas de la Uefa conseguidas en la década de los ochenta
En 1979 tiene lugar la historia que vamos a relatar,el humilde equipo del Malmo FF consiguió llegar a la final de la Copa de Europa y solo sucumbió frente al poderoso Nottingham Forest en lo que fue una de las mayores gestas vividas en la competición. Este club nace oficialmente en 1910 tras una escisión entre clubes de la ciudad, pronto se convierte en el equipo mas importante de la región en fuerte disputa con el Helsinborgs. En 1920 la asociación de fútbol de Suecia funda la liga nacional, el Malmoe es incluido en la segunda división y consigue el ascenso a la máxima categoría el primer año de competición, poco les duraría la alegría a los de Escania ya que descendieron al siguiente y tuvo que pasar toda una década, hasta 1931 para que los aficionados del Malmoe pudiesen volver a disfrutar de su equipo en la máxima división.
Los campeonatos de liga que se jugaban esos años en Suecia tenían un carácter muy humilde, el Malmoe fue denunciado por alguno de sus rivales por pagar a sus jugadores, se consideraba que era un campeonato amateur y que los futbolistas no debían percibir honorarios. El club se consolida en primera división y vive una época dorada con la llegada del presidente Eric Persson, el Malmo ff se proclama campeón de Suecia por primera vez en 1944 y repite triunfo en ocho ocasiones hasta 1970, la figura del español Antonio Durán es muy importante en la consecución de estos títulos, Durán se hace cargo del Malmoe en el año 1964 y permanece en el banquillo hasta 1971. En los setenta también fueron dominadores del fútbol nacional pero sus éxitos en las competiciones domésticas era contrarrestado por los modestos resultados que el Malmoe cosechaba cuando salía a jugar las copas europeas. La figura de un hombre, Bob Houghton iba a cambiar por completo la historia del conjunto de la región de Escania. Houghton se sentó en el banquillo del Malmoe en 1974, llegó para hacer historia desde el Maidstone inglés, tenía 27 años y se marcharía seis años mas tarde con la proeza del 79 en su palmarés, la carrera de Bob Houghton es curiosa ya que se trata de todo un trotamundos que después de salir de Suecia entrenaría en lugares tan variopintos como Grecia, Canadá, Arabia Saudí o la India.
El Malmoe se presentó en la Copa de Europa 1978-79 con pocas esperanzas de llegar lejos, emparejado en primera instancia con el Mónaco, pasar la primera ronda ya hubiera supuesto un éxito si bien es cierto que el Mónaco no era ni mucho menos el conjunto que años mas tarde llegaría a ser. A punto estuvo de terminar aquí la aventura ya que en el partido de ida los suecos fueron incapaces de hacerle un gol a los franceses y dejaron con el cero a cero la eliminatoria muy abierta para el encuentro de vuelta, en el Principado lograron vencer 0-1 y enfrentarse en octavos al Dinamo de Kiev de Lobanovsky, con su juego de contraataque y un estilo muy británico noquearon sin muchas dificultades a los ucranianios.
Con el objetivo mas que cumplido los hombres de Houghton se presentaron en los cuartos de final de la copa de Europa, aquella copa de Europa que permitía ver duelos como el Wisla de Crakovia-Malmoe en las últimas rondas. En el infierno polaco el Malmo ff lo pasó muy mal, los polacos contaban con el apoyo del Papa Juan Pablo Segundo que se declaraba fan del equipo, no se sabe si por inspiración divina los de Crakovia vencieron por 2-1 y pudieron obtener mayor ventaja. En el partido de vuelta se vivió la gran gesta, el Wisla ganaba 0-1 en el minuto 59 pero su rival sacó fuerzas para empatar el partido, la eliminatoria y terminar ganando y goleando a los polacos, liderados por Anders Ljungberg (Nada que ver con el actual Ljunberg) que se convirtió en el artícife de la remontada transformando dos penaltis y marcando otro tanto, el Malmoe ganaba 4-1 y se clasificaba de esa forma por primera vez en su historia a las semifinales de la Copa de Europa.
El Malmoe de Bob Houghton se había plantado en la penúltima ronda de la competición jugando un fútbol muy práctico y efectivo pero extremadamente elemental, contaba con jugadores experimentados y muy fuertes en el cuerpo a cuerpo, explotaba el contraataque con facilidad y tuvo esa dosis de suerte con la que cuentan los grandes equipos, tenía un buen portero Jann Moller, contaba con una defensa expeditiva que fue decisiva en los dos partidos de semifinales ante el Austria de Viena, en el centro del campo a Ljunberg se le unían Kiinvall y Steffan Tapper como hombres destacados, un solitario gol de Tommy Hansson daba la soñada clasificación a los suecos para la final, la carrera de Hansson fue curiosa ya que después de jugar en el Malmoe ff se trasladó al otro equipo de la ciudad, el IFK Malmoe en 1981. Lo habían conseguido, el éxito y la proeza de un equipo pequeño que comenzaba la temporada como una de las peritas en dulce del torneo y que había recorrido un largo camino para jugar esa final de Munich, nada mas y nada menos que frente al Nottingham Forest de Brian Clought.
Ya en la capital Bávara el Malmoe era infinitamente inferior a su rival, los ingleses había eliminado en semifinales al Colonia y se presentaban a la cita en pleno dominio inglés del fútbol europeo, habían dejado en la cuneta en la primera ronda al vigente campeón, el Liverpool y llegaban convencidos de ganar y con el aval de tener a a una auténtica estrella en sus filas, el delantero de Plymouth Trevor Francis por el que el Nottingham había pagado la módica cantidad de un millón de libras unos meses antes al Birmingham. Los suecos salieron con un sistema defensivo preparado para parar el poderío británico, era la única forma de buscar la victoria aunque para ello tuvieran que emplear violencia y dureza en las patadas. El Malmoe fue inferior en un mal partido decidido por el acierto de Francis, no dispuso de ocasiones y se vio impotente cuando tuvo que asumir la iniciativa del juego. La derrota era casi inevitable pero la gesta de los hombres de Bob Houghton quedará para siempre en la memoria de los aficionados del fútbol europeo en general y de los suecos en particular.
El fútbol sueco siempre ha generado contradicciones para el aficionado español que ha intentado hacer una aproximación desde la distancia. Por un lado les hemos visto obteniendo buenos resultados con su selección nacional mientras que sus clubes muy pocas veces han tenido protagonismo internacional. La primera gran Suecia que me viene a la cabeza es probablemente la mejor selección que haya tenido el país nórdico, la que consiguió ser semifinalista en la euro-92 y aquel equipo que derrotó a Rumanía en la tanda de penaltis del mundial de Estados Unidos. Liderados por Tomas Brolin y Martin Dhalin que jugaron un campeonato fantástico y con Thomas Ravelli como hombre infranqueable en la portería. A nivel de clubs es obligado recordar al gran Goteborg que tantos quebraderos de cabeza dio a muchos equipos, incluido el Barcelona en aquella eliminatoria loca de semifinales de la Copa de Europa que se resolvió en penaltis, a día de hoy es el único equipo sueco que ha conseguido vencer en alguna competición europea, las dos copas de la Uefa conseguidas en la década de los ochenta
En 1979 tiene lugar la historia que vamos a relatar,el humilde equipo del Malmo FF consiguió llegar a la final de la Copa de Europa y solo sucumbió frente al poderoso Nottingham Forest en lo que fue una de las mayores gestas vividas en la competición. Este club nace oficialmente en 1910 tras una escisión entre clubes de la ciudad, pronto se convierte en el equipo mas importante de la región en fuerte disputa con el Helsinborgs. En 1920 la asociación de fútbol de Suecia funda la liga nacional, el Malmoe es incluido en la segunda división y consigue el ascenso a la máxima categoría el primer año de competición, poco les duraría la alegría a los de Escania ya que descendieron al siguiente y tuvo que pasar toda una década, hasta 1931 para que los aficionados del Malmoe pudiesen volver a disfrutar de su equipo en la máxima división.
Los campeonatos de liga que se jugaban esos años en Suecia tenían un carácter muy humilde, el Malmoe fue denunciado por alguno de sus rivales por pagar a sus jugadores, se consideraba que era un campeonato amateur y que los futbolistas no debían percibir honorarios. El club se consolida en primera división y vive una época dorada con la llegada del presidente Eric Persson, el Malmo ff se proclama campeón de Suecia por primera vez en 1944 y repite triunfo en ocho ocasiones hasta 1970, la figura del español Antonio Durán es muy importante en la consecución de estos títulos, Durán se hace cargo del Malmoe en el año 1964 y permanece en el banquillo hasta 1971. En los setenta también fueron dominadores del fútbol nacional pero sus éxitos en las competiciones domésticas era contrarrestado por los modestos resultados que el Malmoe cosechaba cuando salía a jugar las copas europeas. La figura de un hombre, Bob Houghton iba a cambiar por completo la historia del conjunto de la región de Escania. Houghton se sentó en el banquillo del Malmoe en 1974, llegó para hacer historia desde el Maidstone inglés, tenía 27 años y se marcharía seis años mas tarde con la proeza del 79 en su palmarés, la carrera de Bob Houghton es curiosa ya que se trata de todo un trotamundos que después de salir de Suecia entrenaría en lugares tan variopintos como Grecia, Canadá, Arabia Saudí o la India.
El Malmoe se presentó en la Copa de Europa 1978-79 con pocas esperanzas de llegar lejos, emparejado en primera instancia con el Mónaco, pasar la primera ronda ya hubiera supuesto un éxito si bien es cierto que el Mónaco no era ni mucho menos el conjunto que años mas tarde llegaría a ser. A punto estuvo de terminar aquí la aventura ya que en el partido de ida los suecos fueron incapaces de hacerle un gol a los franceses y dejaron con el cero a cero la eliminatoria muy abierta para el encuentro de vuelta, en el Principado lograron vencer 0-1 y enfrentarse en octavos al Dinamo de Kiev de Lobanovsky, con su juego de contraataque y un estilo muy británico noquearon sin muchas dificultades a los ucranianios.
Con el objetivo mas que cumplido los hombres de Houghton se presentaron en los cuartos de final de la copa de Europa, aquella copa de Europa que permitía ver duelos como el Wisla de Crakovia-Malmoe en las últimas rondas. En el infierno polaco el Malmo ff lo pasó muy mal, los polacos contaban con el apoyo del Papa Juan Pablo Segundo que se declaraba fan del equipo, no se sabe si por inspiración divina los de Crakovia vencieron por 2-1 y pudieron obtener mayor ventaja. En el partido de vuelta se vivió la gran gesta, el Wisla ganaba 0-1 en el minuto 59 pero su rival sacó fuerzas para empatar el partido, la eliminatoria y terminar ganando y goleando a los polacos, liderados por Anders Ljungberg (Nada que ver con el actual Ljunberg) que se convirtió en el artícife de la remontada transformando dos penaltis y marcando otro tanto, el Malmoe ganaba 4-1 y se clasificaba de esa forma por primera vez en su historia a las semifinales de la Copa de Europa.
El Malmoe de Bob Houghton se había plantado en la penúltima ronda de la competición jugando un fútbol muy práctico y efectivo pero extremadamente elemental, contaba con jugadores experimentados y muy fuertes en el cuerpo a cuerpo, explotaba el contraataque con facilidad y tuvo esa dosis de suerte con la que cuentan los grandes equipos, tenía un buen portero Jann Moller, contaba con una defensa expeditiva que fue decisiva en los dos partidos de semifinales ante el Austria de Viena, en el centro del campo a Ljunberg se le unían Kiinvall y Steffan Tapper como hombres destacados, un solitario gol de Tommy Hansson daba la soñada clasificación a los suecos para la final, la carrera de Hansson fue curiosa ya que después de jugar en el Malmoe ff se trasladó al otro equipo de la ciudad, el IFK Malmoe en 1981. Lo habían conseguido, el éxito y la proeza de un equipo pequeño que comenzaba la temporada como una de las peritas en dulce del torneo y que había recorrido un largo camino para jugar esa final de Munich, nada mas y nada menos que frente al Nottingham Forest de Brian Clought.
Ya en la capital Bávara el Malmoe era infinitamente inferior a su rival, los ingleses había eliminado en semifinales al Colonia y se presentaban a la cita en pleno dominio inglés del fútbol europeo, habían dejado en la cuneta en la primera ronda al vigente campeón, el Liverpool y llegaban convencidos de ganar y con el aval de tener a a una auténtica estrella en sus filas, el delantero de Plymouth Trevor Francis por el que el Nottingham había pagado la módica cantidad de un millón de libras unos meses antes al Birmingham. Los suecos salieron con un sistema defensivo preparado para parar el poderío británico, era la única forma de buscar la victoria aunque para ello tuvieran que emplear violencia y dureza en las patadas. El Malmoe fue inferior en un mal partido decidido por el acierto de Francis, no dispuso de ocasiones y se vio impotente cuando tuvo que asumir la iniciativa del juego. La derrota era casi inevitable pero la gesta de los hombres de Bob Houghton quedará para siempre en la memoria de los aficionados del fútbol europeo en general y de los suecos en particular.
El balcón del tiempo (Milán, 2001)
Estamos a unos días de que se cumplan diez años de aquella final de la Champions en Milán, voy a adelantarme a la fecha e intentaré describir mis sensaciones sobre aquel hito de la historia del valencianismo, en estos días se ha hablado mucho y muy bien de la gesta que protagonizó el Alavés en aquellos días, espero que los medios sean igual de justos y tengan tanta memoria para homenajear a un equipo que no llegó a traer la copa pero que tuvo a millones de espectadores con el corazón en un puño durante 120 larguísimos minutos y una agónica tanda de penaltis. Para colmo nos adelantamos en el minuto dos y Cañizares para un penalti, el equipo está centrado y lo sabemos, nada que ver con el estropicio que hicimos el año anterior, esta vez Europa se estaba enterando de quien era el Valencia, un equipo experimentado y con calidad suficiente para proclamarse campeón de Europa. Un colegiado holandés iba a regalarle al Bayern la posibilidad de empatar, esta vez Effemberg no perdonó e igualó un partido que iba a adquirir tintes dramáticos. Sobre el desarrollo táctico y estratégico no hablaré en este artículo, existen miles de variantes para decidir si Héctor Cuper lo hizo bien o mal, juzgar a toro pasado es muy fácil, si lo hacemos todos estaremos de acuerdo en que se equivocó pero creo que no es justo manchar una trayectoria de un mérito extraordinario por el resultado de dos finales. Terminó el tiempo reglamentado y arrancó la prórroga, no recuerdo sensación de mayor agonía como la que vivimos esa noche, está claro que la vida te da golpes mucho mas duros de los que te puede ofrecer la pasión por tu equipo, la vida puede golpearte muy duro y conseguir que perder una final de la Champions League en la tanda de penaltis sea la cosa mas absurda del mundo, pero en ese momento y lugar la agonía y el sufrimiento se mezclaban con la ilusión y la fé. Debemos recordar que fue una final de gol de oro, sabíamos que la distancia que separaba la gloria de la desdicha era muy poca, la barrera del precipicio estaba muy cerca, por eso perdíamos medio corazón con cada conexión del Bayern.
La tanda de penaltis la recuerdo como el no va mas, cuando te juegas tanto en tan poco espacio de tiempo y terreno pierdes la noción de donde estás y solo deseas que termine para estallar. Lo peor de aquella tanda es que comenzamos ganando, como si el destino quisiera ser mas cruel todavía con el futuro que nos esperaba. Después llegaron los fallos de Z.Zahovic y Carboni, que cerca estuvo el esloveno de pasar a la historia como el hombre que trajo la Champions League a Valencia, un futbolista de calidad pero muy tibio, todavía me vienen a la cabeza sus disparos con la uña y su penalti lanzado , pero es que en frente estaba un león herido llamado Oliver Khan, el león se comió al gatito y con él se llevó el futuro y la memoria de Zahovic en Valencia. Después el de Carboni fue mala suerte, el italiano se perdió la primera final de París y falló en Milán el penalti mas importante de su vida. La tanda comenzó a adquirir tintes heroicos con los lanzamientos de Bixente Lizarazu y Kily González, ya no se podía dar mas, ahora si que iba de "Bó", el que fallara se iba para casa y recordaría Milán amargamente el resto de sus días. Gol de Linke y fallo de Pellegrino, poco mas que decir.
Diez años después recordamos como quien recuerda a un familiar muerto esas dos finales, ojalá volvamos alguna vez, mis sueños futboleros están centrados en volver a jugar una final de la Champions y.............ganarla, porque si no se gana no seré yo quien se atreva a contarlo en un artículo.
Barraqueros del Mediterraneo
Siempre tuve una duda con el término barraquero, para el aficionado valencianista un entrenador barraquero es aquel que atrinchera a sus hombres en defensa y espera agazapado a que el rival le sorprenda. Según la definición del diccionario ,"barraquero" es aquel que administra una barraca o es propietario de una, la barraca es según la definición oficial una caseta toscamente construida con materiales ligeros ,es aquí donde me asaltan las dudas, Ayala, Marchena o Carboni eran materiales de construcción ligera? Mas bien pienso que representaban un armazón de cemento reforzado, no termina de quedarme clara la concepción del barraquero con todas sus letras, supongo que el aficionado que lo utiliza alude al término con la idea tan valenciana de guardar para el futuro lo que el campo te ha dado(en este caso lo que te han dado los primeros minutos de juego).
En Valencia siempre hemos tenido verdaderos "barraqueros", es mas, no recuerdo ningún entrenador que no recibiera su título de barraquero en su estancia en el banquillo "Ché", recuerdo a los que criticaban a Parreira porque según decían había ganado el mundial del 94 jugando a la defensiva, eso lo podían tolerar los brasileños pero nunca un equipo que contaba en su equipo con "estrellas" de la talla de Juan Carlos o Maqueda. Por supuesto Luís Aragonés era un barraquero ya que jugaba a la contra y en el fútbol si no tienes la pelota no recibes la licencia para ganar. La grada de Mestalla siempre criticó que su equipo jugara a la defensiva, lo criticó tanto que consiguió que fuera de la ciudad también se considerara al Valencia un equipo ultradefensivo, cuando ganó dos ligas con Benítez se decía del juego del Valencia que aburría a los muertos, se vieron goleadas espectaculares ante el Málaga, el Mallorca o el Espanyol pero bueno, el cliché estaba puesto y no había forma de librarse de él, no digo que Rafa fuera un técnico que pidiera a los suyos un juego preciosista pero lo que tengo claro es que tampoco se trataba de Trappatoni ni Maguregui. Es cierto que Ranieri era un "barraquero" de los de cum laude, ese si que mandaba al equipo esperar atrás y pelotazo para Claudio López, lo bueno que tenía era que lo reconocía y no se iba con rodeos de " Vamos a intentar jugar bien"..." tocar el balón en la zona de medios" etc. Este decía " hay que ser una máquina sin sentimientos"...A Mestalla le gustaba Ranieri a pesar de ser muy "barraquero", el que no gustó jamás fue Cúper, ese si que no entró jamás por el ojo derecho del aficionado, el argentino manifestó "Me voy porque no me quieren ", no lo querían y eso que cuando entrenaba al Mallorca decían que a Cùper le gustaba el fútbol de toque y que esta vez el público de Valencia si que se iba a divertir, muchos no se creerán lo que termino de decir pero es totalmente cierto.
Pero Mestalla es muy exigente, a Hector Cuper le zarandearon el coche llegando a dos finales de la champions, no me quiero ni imaginar lo que le hubieran hecho de quedar en mitad de tabla, pero bueno,es que este era el mas barraquero de todos, superó a Ranieri y alcanzó la cátedra de "barraquerismo" sustituyendo a Aimar por Albelda en la final de la champions ganando por uno a cero,...se le podrá zarandear el coche, se le podrá decir que un día iba a defender tan atrás que se irían a la fila uno pero jamás se le podrá acusar de no ser fiel a sus convicciones y a sus ganas de ser el mayor barraquero de la historia.
Un buen ejemplo de anti-barraquería lo representó Antonio López, cuando debutó en Mestalla con su victoria 2-1 frente al Betis parecía que había llegado el mesías, el público suspiraba por poder ver de una vez un equipo que tenía ganas de jugar y encarar al contrario, había incluso gente que decía que Antonio López era Benitez disfrazado de López, no era muy barraquero no, dejó al equipo fuera de puestos europeos y nadie volvió a preguntar por él, creo que mucha gente todavía diría...y ese quien es?
En mi opinión nos gusten o no siempre nos fueron bien los técnicos barraqueros, no estoy lanzando un alegato por el fútbol defensivo y una crítica hacia el fútbol de toque, solo que prefiero un equipo que presione, no deje respirar al contrario, sea competitivo y respetado que una banda que juegue muy bien frente al Getafe o el Hércules y después sea el hazmerreir porque se les cae la baba haciendo el pasillo a los suplentes del Madrid. Prefiero que en Londres me digan(como me dijeron dos borrachos una vez al nombrarles Valencia) "Valencia, un equipo duro, muchas patadas, muy peligrosos" a que no te nombren ni saben que existes. No es el artículo de Emery, pero muchos estamos cansados de tanta palabra y tanta endeblez defensiva y poca competividad en los partidos importantes, a veces volver a la barraca no está mal del todo.
Mijatovic y sus días en Valencia
Hablar de la figura de Pedrag Mijatovic es siempre complicado, hacerlo desde la postura de un valencianista lo es todavía mas pero vamos a intentar comentar con la máxima objetividad posible y con la distancia que aportan los años lo que significó su obra en el Valencia y por encima de todo su tumultuosa salida.
"Con el paso del tiempo aprendí a no darle importancia", es lo máximo a lo que podíamos aspirar un grupo de aficionados resentidos que teníamos enfocada nuestra ira hacia un personaje al que considerábamos culpable de todo y con el que manteníamos una reyerta constante. Pienso que la falta de títulos y de protagonismo en las distintas competiciones también influía a la hora de seguir recordando ciertos pasajes de nuestra historia, mas si cabe cuando veíamos disfrutar al "hijo Pródigo" del gol de la séptima copa de Europa del Madrid , por si no fuera suficiente un gol en fuera de juego. Todos esos complejos quedaron resueltos de una vez por todas el siete de Marzo del 2000, la afición del Valencia se tomó su particular ajuste de cuentas en un duelo frente a la Fiorentina de Mijatovic en la Champions League, pocas veces se ha presenciado tal implicación de un público contra un futbolista concreto(quizá solo superada por la animadversión de la afición del Barca con Figo ), el resultado de dos a cero ponía al montenegrino en el lugar donde miles de personas habían querido tenerle desde hacía años, el de perdedor ejecutado, a partir de ese momento la carrera del crack de Podgorica entró en su fase mas agónica.
La verdad es que Pedja Mijatovic era un verdadero superclase, lo digo ahora que han pasado casi dieciséis años de su marcha, nunca lo hubiera dicho en los años posteriores a su salida, para mí en aquella época era un "judas" sobrevalorado y por el que habíamos sacado mucho dinero. Mijatovic llegó al Valencia en el verano de 1993, aterrizó haciendo muy poco ruido en un equipo que estaba muy tocado por dos cosas, una no haber llegado a la final de copa de ese año y la otra no haber podido contratar a Romário. Mijatovic deslumbró en su primer verano, hizo goles increíbles como el que le marcó al Sevilla desde el medio campo o la vaselina que le hizo al Feyenord en su debut en el naranja ante un estadio semivacío, y es que la desilusión de la grada en esas fechas era mayúscula, ese trofeo manifestó las pocas ganas que se tenían de fútbol. Pedja hizo recobrar la ilusión y en poco tiempo esa ilusión se transformó en euforia gracias a un futbolista que parecía haber nacido en Brasil en vez de en una minúscula región( hoy en día país) llamada Montenegro. Creo que muchos conocimos Montenegro gracias a Mijatovic, era una de las cosas que nos enojaba a los valencianistas, que este talento no pudiera jugar con la selección nacional, con Yugoslavia desintegrada la Fifa todavía no había dado permiso a Serbios y Montenegrinos para jugar competiciones oficiales, a nosotros que nos encantaba sacar pecho con las actuaciones de Penev en Bulgaria por ejemplo nos molestaba que nuestra estrella no pudiera lucirse en el mundial. Mijatovic era la estrella absoluta del equipo, es cierto que bajó el rendimiento en la segunda mitad de su segunda temporada pero lideró al Valencia en aquel retorno a una final, la del 95 frente al Deportivo donde entre el diluvio volvió a marcar de falta tras mucho tiempo sin hacerlo.
La explosión llegó en la 95-96, con Luís Aragonés en el banquillo Mijatovic sacó su mejor fútbol de la chistera, un repertorio de recursos, pases y puntería le reafirmó como el mejor futbolista de la liga, sin discusión. Pieza codiciada por los grandes el montenegrino prometió ante las peñas que no se marcharía del club, nosotros, encandilados por su juego y su personalidad cometimos el grave error de creerle. La bomba saltó un Domingo, al día siguiente de un espectacular partido en el que el Valencia batió al Barca por cuatro goles a uno, la estrella del Valencia se marcharía al Madrid a final de temporada sin nada que lo pudiese remediar. Solo la gente que vivió la noticia puede hacerse una idea del mazazo que esto supuso para la afición, no creo haber vivido nada igual con la marcha de un futbolista de un equipo, podríamos compararla a la salida de Figo del Barcelona pero no exagero cuando afirmo que el fichaje de Mijatovic por el Madrid fue todavía mas tumultuoso, Figo no tuvo que volver a jugar con la camiseta del Barca cuando se produjo su salida, Mijatovic afrontó un via crucis de tres meses en Valencia. Tuvo que contratar guardaespaldas para moverse por la ciudad, hecho sin precedentes en la historia del fútbol, fue insultado en los entrenamientos y partidos por su propia afición, estoy seguro que se arrepintió mas de una vez de la forma en que hizo la cosas. Reconozco que yo era parte de la afición que consideraba a Pedja como un traidor a la causa y que debía pagar por ello. Quizá éramos muy forofos y radicales, al fin y al cabo era solo el fichaje de un jugador por el club enemigo, o quizá teníamos mas pasión que la que se demuestra ahora con hechos parecidos, creo que el valencianismo sintió en sus entrañas una puñalada de su máxima estrella y aprendió a amar al club por encima de los nombres, en cierta medida la afición y el equipo crecieron con este suceso. Resulta curioso recordar como los niños se tapaban con esparadrapo el nombre de Mijatovic en la camiseta con el número ocho.
La temporada terminó con un encuentro en Vigo en el que el Valencia todavía tenía opciones de ganar la liga, no se ganó y Mijatovic salió de Valencia por la puerta trasera, nadie olvidó su nombre jamás, tampoco él lo hizo, incluso volvió años después para jugar en el Levante, quien lo hubiera imaginado, un personaje que será siempre parte del anecdotario valencianista.
"Con el paso del tiempo aprendí a no darle importancia", es lo máximo a lo que podíamos aspirar un grupo de aficionados resentidos que teníamos enfocada nuestra ira hacia un personaje al que considerábamos culpable de todo y con el que manteníamos una reyerta constante. Pienso que la falta de títulos y de protagonismo en las distintas competiciones también influía a la hora de seguir recordando ciertos pasajes de nuestra historia, mas si cabe cuando veíamos disfrutar al "hijo Pródigo" del gol de la séptima copa de Europa del Madrid , por si no fuera suficiente un gol en fuera de juego. Todos esos complejos quedaron resueltos de una vez por todas el siete de Marzo del 2000, la afición del Valencia se tomó su particular ajuste de cuentas en un duelo frente a la Fiorentina de Mijatovic en la Champions League, pocas veces se ha presenciado tal implicación de un público contra un futbolista concreto(quizá solo superada por la animadversión de la afición del Barca con Figo ), el resultado de dos a cero ponía al montenegrino en el lugar donde miles de personas habían querido tenerle desde hacía años, el de perdedor ejecutado, a partir de ese momento la carrera del crack de Podgorica entró en su fase mas agónica.
La verdad es que Pedja Mijatovic era un verdadero superclase, lo digo ahora que han pasado casi dieciséis años de su marcha, nunca lo hubiera dicho en los años posteriores a su salida, para mí en aquella época era un "judas" sobrevalorado y por el que habíamos sacado mucho dinero. Mijatovic llegó al Valencia en el verano de 1993, aterrizó haciendo muy poco ruido en un equipo que estaba muy tocado por dos cosas, una no haber llegado a la final de copa de ese año y la otra no haber podido contratar a Romário. Mijatovic deslumbró en su primer verano, hizo goles increíbles como el que le marcó al Sevilla desde el medio campo o la vaselina que le hizo al Feyenord en su debut en el naranja ante un estadio semivacío, y es que la desilusión de la grada en esas fechas era mayúscula, ese trofeo manifestó las pocas ganas que se tenían de fútbol. Pedja hizo recobrar la ilusión y en poco tiempo esa ilusión se transformó en euforia gracias a un futbolista que parecía haber nacido en Brasil en vez de en una minúscula región( hoy en día país) llamada Montenegro. Creo que muchos conocimos Montenegro gracias a Mijatovic, era una de las cosas que nos enojaba a los valencianistas, que este talento no pudiera jugar con la selección nacional, con Yugoslavia desintegrada la Fifa todavía no había dado permiso a Serbios y Montenegrinos para jugar competiciones oficiales, a nosotros que nos encantaba sacar pecho con las actuaciones de Penev en Bulgaria por ejemplo nos molestaba que nuestra estrella no pudiera lucirse en el mundial. Mijatovic era la estrella absoluta del equipo, es cierto que bajó el rendimiento en la segunda mitad de su segunda temporada pero lideró al Valencia en aquel retorno a una final, la del 95 frente al Deportivo donde entre el diluvio volvió a marcar de falta tras mucho tiempo sin hacerlo.
La explosión llegó en la 95-96, con Luís Aragonés en el banquillo Mijatovic sacó su mejor fútbol de la chistera, un repertorio de recursos, pases y puntería le reafirmó como el mejor futbolista de la liga, sin discusión. Pieza codiciada por los grandes el montenegrino prometió ante las peñas que no se marcharía del club, nosotros, encandilados por su juego y su personalidad cometimos el grave error de creerle. La bomba saltó un Domingo, al día siguiente de un espectacular partido en el que el Valencia batió al Barca por cuatro goles a uno, la estrella del Valencia se marcharía al Madrid a final de temporada sin nada que lo pudiese remediar. Solo la gente que vivió la noticia puede hacerse una idea del mazazo que esto supuso para la afición, no creo haber vivido nada igual con la marcha de un futbolista de un equipo, podríamos compararla a la salida de Figo del Barcelona pero no exagero cuando afirmo que el fichaje de Mijatovic por el Madrid fue todavía mas tumultuoso, Figo no tuvo que volver a jugar con la camiseta del Barca cuando se produjo su salida, Mijatovic afrontó un via crucis de tres meses en Valencia. Tuvo que contratar guardaespaldas para moverse por la ciudad, hecho sin precedentes en la historia del fútbol, fue insultado en los entrenamientos y partidos por su propia afición, estoy seguro que se arrepintió mas de una vez de la forma en que hizo la cosas. Reconozco que yo era parte de la afición que consideraba a Pedja como un traidor a la causa y que debía pagar por ello. Quizá éramos muy forofos y radicales, al fin y al cabo era solo el fichaje de un jugador por el club enemigo, o quizá teníamos mas pasión que la que se demuestra ahora con hechos parecidos, creo que el valencianismo sintió en sus entrañas una puñalada de su máxima estrella y aprendió a amar al club por encima de los nombres, en cierta medida la afición y el equipo crecieron con este suceso. Resulta curioso recordar como los niños se tapaban con esparadrapo el nombre de Mijatovic en la camiseta con el número ocho.
La temporada terminó con un encuentro en Vigo en el que el Valencia todavía tenía opciones de ganar la liga, no se ganó y Mijatovic salió de Valencia por la puerta trasera, nadie olvidó su nombre jamás, tampoco él lo hizo, incluso volvió años después para jugar en el Levante, quien lo hubiera imaginado, un personaje que será siempre parte del anecdotario valencianista.
Evolución del Record mundial de los 100 metros lisos (Primera parte)
Los Juegos Olimpicos han sido desde siempre un escenario magnífico para calibrar los límites del ser humano, el olimpismo nos ha presentado un marco paralelo a la vida misma donde el hombre ha competido con instinto de superación en busca de conseguir lo máximo y lo eterno. La prueba de cien metros lisos representa a la perfección ese medio de búsqueda y esfuerzo, todas las medallas tienen el mismo valor, todas esconden detrás la historia de una vida dedicada a una especialidad y el compromiso con la victoria pero la prueba del hectómetro es desde hace muchos años la reina de un espectáculo que no entiende de fronteras ni de razas.
Nos centraremos hoy en la evolución del record mundial de los cien metros lisos desde que se decidió tomar los tiempos con el cronómetro electrónico, es decir desde que en las marcas figuran las centésimas y no solo las décimas, antes de este momento todos los registros computados tenían un solo decimal. Nos detendremos en nombres conocidos de la historia del atletismo, hombres que hicieron grande su deporte y honraron su profesión de velocistas, entre ellos Carl Lewis, Calvin Smith o Maurice Green, que junto a los que intentaron derrumbar la limpieza del atletismo como Ben Johnson han marcado la evolución y la historia del record mundial de los cien metros o lo que es lo mismo, la lucha y la supremacía por ser el hombre mas rápido del planeta.
El camino recorrido desde que Jim Hines estableciera el record mundial de la distancia en México 68 (9,95) hasta que Usaint Bolt volara literalmente en la pista azul de Berlín en 2009 para parar el crono en 9,58 es largo, marca no solo la evolución de un record, consigue traspasar la barrera atlética y nos escanea perfectamente la transformación del hombre en todos los aspectos, la estética e indumentaria de los velocistas, el espíritu de los campeones, la importancia del dinero y la publicidad y por encima de todos la presencia de la medicina y el dopaje en las competiciones.
Existe un antes y un después de México 68 para el atletismo, esta cita olímpica donde Hines consigue establecer una marca colosal para la época es testigo también de otros hechos que marcarían la historia del universo atlético, en velocidad se batieron todos los records, al igual que en salto de longitud donde un atleta mediocre hasta la fecha Bob Beamon llevó el record hasta los 8,90, en todas estas marcas la altitud jugó una carta muy importante, de todos es sabido que correr o saltar en altura beneficia a las pruebas explosivas y por contra perjudica a las de resistencia, es por esto que debemos tener muchas reservas a la hora de juzgar estos registros, los juegos de México también nos trajeron la reivindicación del " Black Power " por la mayoría de estos atletas y el salto de un chico que nada tiene que ver con el objetivo del artículo pero al que no podemos dejar de nombrar, Dick Fosbury, introductor del nuevo estilo de atacar el listón en el salto de longitud.
La marca de Hines no fue superada hasta el tres de Julio de 1983, la historia reserva un lugar de privilegio para un hombre nacido en 1961, Calvin Smith. El corredor norteamericano nunca ha recibido el reconocimiento público que su trayectoria hubiera merecido, hablamos de un velocista que fue capaz de correr en 9,93 y que conserva un palmarés espectacular, campeón olimpico en el relevo cuatro por cien y doble campeón mundial en los doscientos metros lisos. Smith tuvo la mala fortuna de coincidir en época con el "Hijo del viento" Carl Lewis, el mas carismático de todos los corredores que jamás hayan probado fortuna en la distancia, la mala suerte y el olvido histórico de Smith aumenta si pensamos en que siempre estuvo mediaticamente separado del gran duelo atlético de la época, el Lewis-Jonhson, algo así como los Nadal-Federer actuales aderezados con drogas y espectáculo gringo.
Hablar de los cien metros nos obliga a detenernos en el desafío mas grande de la historia del atletismo, como hemos dicho antes, el estadounidense Carl Lewis y el canadiense Ben Jonhson paralizaron el mundo en la década de los ochenta. Lewis es la primera estrella mediatica del atletismo en la nueva era del marketing, sus cuatro medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Los ángeles en 1984 le convierten en un icono del sueño americano, los nostálgicos ven en su figura la reencarnación del mítico Jesee Owens mientras que sus rivales aceptan con resignación la superioridad de "King Carl". Ben Jonhson no se conforma con ser espectador del reinado de su rival, nacido en Jamaica emigró a Canadá muy joven, dentro de un entorno problemático y con problemas en el habla Ben Jonhson encarna el perfil del perdedor que intenta sacar adelante a su familia dedicándose en cuerpo y alma al atletismo. En su afán por batir a Carl Lewis el canadiense recurre a todo lo que tiene a su alcance, la historia nos presenta a Jonhson como un villano, el malo de la película, y lo fue pero no termina de convencer a los que piensan que ni los buenos son tan inocentes como aparentemente parecen ni los malos hicieron las cosas como la historia nos ha querido vender.
En el campeonato del mundo de Roma Ben Jonhson sitúa el record mundial en 9,83, un año mas tarde, en los juegos de Seúl vuelve a batir su marca con una facilidad pasmosa y para el cronómetro en unos increíbles 9,79, en ambas carreras derrota a Lewis. Días después el "tramposo" es descubierto y desposeído del título en beneficio de su rival. Tiempo después reconoce haber ingerido anabolizantes y también es desposeido del título y el record de Roma 87. Carl Lewis pasa así a la historia como el bueno de la película, el inocente que ha conseguido demostrar al mundo que es el mejor sin trampas y sin ayudas. Puede que Lewis no se dopase jamás, esto se puede creer ya que nunca fue cazado en un control pero también voy a citar las palabras de Calvin Smith sobre el tema " Soy el corredor limpio mas rápido del mundo", ahí lo dejo.
Con el "Hijo del viento" como máximo dominador de la distancia se vive una época preciosa por la disputa del record mundial y los máximos galardones en campeonatos, Leroy Burrell, un corredor de aspecto grueso y compañero de entrenamientos de Lewis bate el record del mundo antes del campeonato del mundo de Tokio 91. En la capital japonesa se dan cita las mayores estrellas del momento y en la final se corre la mejor carrera de la historia, Lewis gana con 9,86 seguido de Burrell que también hubiera batido el record mundial con 9,88, el triplete lo completa Dennis Mitchell y la cuarta plaza es para Linford Christie con unos espectaculares 9,92 que lo dejan fuera del podio.
El británico se tomaría la revancha un año después ganando en los Juegos de Barcelona, una carrera con un crono muy pobre y en la que el gran favorito Burrell fracasa, el duelo Lewis-Jonhson está enterrado ya en el 92, el norteamericano no se clasifica en las puebas de selección y el jamaicano corre en Barcelona sin hormonas de por medio y es apeado en la primeras fases.Tuvieron que pasar tres años para que se rebajara una centésima en el record mundial, nuevamente Burrell lo consiguió pero le volvió a durar muy poco, el tiempo que transcurrió hasta la siguiente cita olimpica, la de Atlanta 96 en la que un velocista de fisonomía fuerte y aspecto parecido al de su compatriota Jonhson rompió la final corriendo en 9,84. Una marca que quedaba lejos de los registros "anabolizados" de Ben Jhonson y que dejaba bien claro la dificultad de bajar una o dos centésimas el record mundial.
A partir de esta época perdemos un poco de poetica y romanticismo en la distancia, vivimos tiempos de contrastes, por un lado la calidad de las marcas mejora sensiblemente pero por otro la sospecha del dopaje y la persecución de los tramposos se hace cada vez mas palpable, Maurice Green es el nuevo dominador de los cien metros, con un físico arrollador, reune la potencia y corpulencia necesarias para dejarnos a la vista que los tiempos han cambiado, podemos ir olvidandonos de aquellos cuerpos fibrados y elásticos que marcaron los records de los años setenta u ochenta, Green rebaja la marca de Baley en cinco centesimas y libra un generoso duelo con Tim Montgomery que se saldará con la suspensión y la anulación del record que conquistó el de Carolina del Sur, Montgomery pasará a la historia negra del atletismo e incluso tuvo que ingresar en prisión por posesión de drogas.
La historia contemporanea del record mundial de los cien metros nos hace detenernos en Jamaica, cuyos velocistas se han erigido como dominadores de la distancia pero esto nos llevará a la resolución de este estudio en su segunda parte.
Nos centraremos hoy en la evolución del record mundial de los cien metros lisos desde que se decidió tomar los tiempos con el cronómetro electrónico, es decir desde que en las marcas figuran las centésimas y no solo las décimas, antes de este momento todos los registros computados tenían un solo decimal. Nos detendremos en nombres conocidos de la historia del atletismo, hombres que hicieron grande su deporte y honraron su profesión de velocistas, entre ellos Carl Lewis, Calvin Smith o Maurice Green, que junto a los que intentaron derrumbar la limpieza del atletismo como Ben Johnson han marcado la evolución y la historia del record mundial de los cien metros o lo que es lo mismo, la lucha y la supremacía por ser el hombre mas rápido del planeta.
El camino recorrido desde que Jim Hines estableciera el record mundial de la distancia en México 68 (9,95) hasta que Usaint Bolt volara literalmente en la pista azul de Berlín en 2009 para parar el crono en 9,58 es largo, marca no solo la evolución de un record, consigue traspasar la barrera atlética y nos escanea perfectamente la transformación del hombre en todos los aspectos, la estética e indumentaria de los velocistas, el espíritu de los campeones, la importancia del dinero y la publicidad y por encima de todos la presencia de la medicina y el dopaje en las competiciones.
Existe un antes y un después de México 68 para el atletismo, esta cita olímpica donde Hines consigue establecer una marca colosal para la época es testigo también de otros hechos que marcarían la historia del universo atlético, en velocidad se batieron todos los records, al igual que en salto de longitud donde un atleta mediocre hasta la fecha Bob Beamon llevó el record hasta los 8,90, en todas estas marcas la altitud jugó una carta muy importante, de todos es sabido que correr o saltar en altura beneficia a las pruebas explosivas y por contra perjudica a las de resistencia, es por esto que debemos tener muchas reservas a la hora de juzgar estos registros, los juegos de México también nos trajeron la reivindicación del " Black Power " por la mayoría de estos atletas y el salto de un chico que nada tiene que ver con el objetivo del artículo pero al que no podemos dejar de nombrar, Dick Fosbury, introductor del nuevo estilo de atacar el listón en el salto de longitud.
La marca de Hines no fue superada hasta el tres de Julio de 1983, la historia reserva un lugar de privilegio para un hombre nacido en 1961, Calvin Smith. El corredor norteamericano nunca ha recibido el reconocimiento público que su trayectoria hubiera merecido, hablamos de un velocista que fue capaz de correr en 9,93 y que conserva un palmarés espectacular, campeón olimpico en el relevo cuatro por cien y doble campeón mundial en los doscientos metros lisos. Smith tuvo la mala fortuna de coincidir en época con el "Hijo del viento" Carl Lewis, el mas carismático de todos los corredores que jamás hayan probado fortuna en la distancia, la mala suerte y el olvido histórico de Smith aumenta si pensamos en que siempre estuvo mediaticamente separado del gran duelo atlético de la época, el Lewis-Jonhson, algo así como los Nadal-Federer actuales aderezados con drogas y espectáculo gringo.
Hablar de los cien metros nos obliga a detenernos en el desafío mas grande de la historia del atletismo, como hemos dicho antes, el estadounidense Carl Lewis y el canadiense Ben Jonhson paralizaron el mundo en la década de los ochenta. Lewis es la primera estrella mediatica del atletismo en la nueva era del marketing, sus cuatro medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Los ángeles en 1984 le convierten en un icono del sueño americano, los nostálgicos ven en su figura la reencarnación del mítico Jesee Owens mientras que sus rivales aceptan con resignación la superioridad de "King Carl". Ben Jonhson no se conforma con ser espectador del reinado de su rival, nacido en Jamaica emigró a Canadá muy joven, dentro de un entorno problemático y con problemas en el habla Ben Jonhson encarna el perfil del perdedor que intenta sacar adelante a su familia dedicándose en cuerpo y alma al atletismo. En su afán por batir a Carl Lewis el canadiense recurre a todo lo que tiene a su alcance, la historia nos presenta a Jonhson como un villano, el malo de la película, y lo fue pero no termina de convencer a los que piensan que ni los buenos son tan inocentes como aparentemente parecen ni los malos hicieron las cosas como la historia nos ha querido vender.
En el campeonato del mundo de Roma Ben Jonhson sitúa el record mundial en 9,83, un año mas tarde, en los juegos de Seúl vuelve a batir su marca con una facilidad pasmosa y para el cronómetro en unos increíbles 9,79, en ambas carreras derrota a Lewis. Días después el "tramposo" es descubierto y desposeído del título en beneficio de su rival. Tiempo después reconoce haber ingerido anabolizantes y también es desposeido del título y el record de Roma 87. Carl Lewis pasa así a la historia como el bueno de la película, el inocente que ha conseguido demostrar al mundo que es el mejor sin trampas y sin ayudas. Puede que Lewis no se dopase jamás, esto se puede creer ya que nunca fue cazado en un control pero también voy a citar las palabras de Calvin Smith sobre el tema " Soy el corredor limpio mas rápido del mundo", ahí lo dejo.
Con el "Hijo del viento" como máximo dominador de la distancia se vive una época preciosa por la disputa del record mundial y los máximos galardones en campeonatos, Leroy Burrell, un corredor de aspecto grueso y compañero de entrenamientos de Lewis bate el record del mundo antes del campeonato del mundo de Tokio 91. En la capital japonesa se dan cita las mayores estrellas del momento y en la final se corre la mejor carrera de la historia, Lewis gana con 9,86 seguido de Burrell que también hubiera batido el record mundial con 9,88, el triplete lo completa Dennis Mitchell y la cuarta plaza es para Linford Christie con unos espectaculares 9,92 que lo dejan fuera del podio.
El británico se tomaría la revancha un año después ganando en los Juegos de Barcelona, una carrera con un crono muy pobre y en la que el gran favorito Burrell fracasa, el duelo Lewis-Jonhson está enterrado ya en el 92, el norteamericano no se clasifica en las puebas de selección y el jamaicano corre en Barcelona sin hormonas de por medio y es apeado en la primeras fases.Tuvieron que pasar tres años para que se rebajara una centésima en el record mundial, nuevamente Burrell lo consiguió pero le volvió a durar muy poco, el tiempo que transcurrió hasta la siguiente cita olimpica, la de Atlanta 96 en la que un velocista de fisonomía fuerte y aspecto parecido al de su compatriota Jonhson rompió la final corriendo en 9,84. Una marca que quedaba lejos de los registros "anabolizados" de Ben Jhonson y que dejaba bien claro la dificultad de bajar una o dos centésimas el record mundial.
A partir de esta época perdemos un poco de poetica y romanticismo en la distancia, vivimos tiempos de contrastes, por un lado la calidad de las marcas mejora sensiblemente pero por otro la sospecha del dopaje y la persecución de los tramposos se hace cada vez mas palpable, Maurice Green es el nuevo dominador de los cien metros, con un físico arrollador, reune la potencia y corpulencia necesarias para dejarnos a la vista que los tiempos han cambiado, podemos ir olvidandonos de aquellos cuerpos fibrados y elásticos que marcaron los records de los años setenta u ochenta, Green rebaja la marca de Baley en cinco centesimas y libra un generoso duelo con Tim Montgomery que se saldará con la suspensión y la anulación del record que conquistó el de Carolina del Sur, Montgomery pasará a la historia negra del atletismo e incluso tuvo que ingresar en prisión por posesión de drogas.
La historia contemporanea del record mundial de los cien metros nos hace detenernos en Jamaica, cuyos velocistas se han erigido como dominadores de la distancia pero esto nos llevará a la resolución de este estudio en su segunda parte.
La general de pie de Mestalla
El fútbol ya no es lo que era, en otros tiempos los futbolistas jugaban con camisetas numeradas del uno al once, se seguía el partido de tu equipo por la radio y las imágenes se sucedían en tu cabeza hasta que a eso de las nueve y media podías verlas en televisión, claro, eso si no se jugaba en Tenerife en cuyo caso había que esperar una horita mas para ver a un Valencia que en la isla solía jugar de rojo carmín, porque esa era otra, los uniformes, todavía me vienen a la cabeza las imágenes del mítico Miodrag Belodedicci sacando el balón controlado con su camiseta de "Mediterranea".
Los partidos en casa eran otra cosa, podías ver las jugadas en directo y contar los goles la mañana del domingo, claro como el Valencia jugaba los sábados a las diez y media y no existía el canal 24 horas eras de los pocos afortunados que había visto el Hat trik de Penev contra el depor o la cantada de Sempere.
Ir al fútbol era todo un ritual, sobretodo si acudías a la general de pie, nada que ver con los espaciosos(por decir algo) asientos azules de ahora. Si querías ver el partido tenias que ir al campo un par de horas antes, de lo contrario podías irte olvidando de ver la portería y en el peor de los casos la mitad del campo. Recoger la revista numero doce era algo obligado para poder coleccionarlas y guardar en casa algo que a tu parecer sería valioso años mas tarde, el club editaba una revista oficial, el "Val de Vac", era un buen intento.
Dentro del estadio la preocupación principal era la de buscar un buen sitio, preferiblemente centrado pero no inmiscuido con los grupos de animación cuyas banderas podían molestarte en algún momento del encuentro, armado con un paquete de pipas "manisero", radio y auriculares de los chinos caminabas con desesperación por los viejos escalones de piedra que te conducían a tu destino, si tenias suerte cogías valla blanca para apoyarte, si llegabas tarde tocaba buscar punto de apoyo en tu compañero de grada malhumorado por haber llegado mas tarde que tu, era así de primitivo el asunto.
Cuando marcaba tu equipo la situación no tenia nombre, los abrazos se mezclaban con gente desconocida, era lo bueno de la general de pie, casi nunca tenias el mismo compañero de grada, por lo que cada partido era una experiencia y cada debate previo al mismo un nuevo foro donde calibrar el pulso del aficionado, en esos debates recuerdo haber escuchado sangrantes discusiones, yo era de los que ponía la oreja pero no entraba, se habló de la marcha de Mijatovic al Madrid y se le insultó en un minuto de silencio polémico frente al Albacete, se hacían apuestas sobre cuando Viola marcaría su primer gol, el día que lo hizo ante el Compostela parecía que teníamos al nuevo Pelé en nuestro equipo, eso por no hablar de sus bailes, todo el mundo recuerda la danza africana de Viola pero yo me quedo con una celebración que hizo a final de temporada en la que movió brazos y hombros al mas puro estilo Michael Jackson.
Terminado el encuentro salir de la muchedumbre era una odisea( eso no ha cambiado mucho), volvías a casa sabiendo que dentro de dos semanas tendrías que volver a perder casi cuatro horas de tu vida para poder ver un partido, hoy en día soy el primero que recuerda con una sonrisa estas cosas, es gracioso pensarlo pero hay que reconocer que todo se vivía con mas intensidad.
Los partidos en casa eran otra cosa, podías ver las jugadas en directo y contar los goles la mañana del domingo, claro como el Valencia jugaba los sábados a las diez y media y no existía el canal 24 horas eras de los pocos afortunados que había visto el Hat trik de Penev contra el depor o la cantada de Sempere.
Ir al fútbol era todo un ritual, sobretodo si acudías a la general de pie, nada que ver con los espaciosos(por decir algo) asientos azules de ahora. Si querías ver el partido tenias que ir al campo un par de horas antes, de lo contrario podías irte olvidando de ver la portería y en el peor de los casos la mitad del campo. Recoger la revista numero doce era algo obligado para poder coleccionarlas y guardar en casa algo que a tu parecer sería valioso años mas tarde, el club editaba una revista oficial, el "Val de Vac", era un buen intento.
Dentro del estadio la preocupación principal era la de buscar un buen sitio, preferiblemente centrado pero no inmiscuido con los grupos de animación cuyas banderas podían molestarte en algún momento del encuentro, armado con un paquete de pipas "manisero", radio y auriculares de los chinos caminabas con desesperación por los viejos escalones de piedra que te conducían a tu destino, si tenias suerte cogías valla blanca para apoyarte, si llegabas tarde tocaba buscar punto de apoyo en tu compañero de grada malhumorado por haber llegado mas tarde que tu, era así de primitivo el asunto.
Cuando marcaba tu equipo la situación no tenia nombre, los abrazos se mezclaban con gente desconocida, era lo bueno de la general de pie, casi nunca tenias el mismo compañero de grada, por lo que cada partido era una experiencia y cada debate previo al mismo un nuevo foro donde calibrar el pulso del aficionado, en esos debates recuerdo haber escuchado sangrantes discusiones, yo era de los que ponía la oreja pero no entraba, se habló de la marcha de Mijatovic al Madrid y se le insultó en un minuto de silencio polémico frente al Albacete, se hacían apuestas sobre cuando Viola marcaría su primer gol, el día que lo hizo ante el Compostela parecía que teníamos al nuevo Pelé en nuestro equipo, eso por no hablar de sus bailes, todo el mundo recuerda la danza africana de Viola pero yo me quedo con una celebración que hizo a final de temporada en la que movió brazos y hombros al mas puro estilo Michael Jackson.
Terminado el encuentro salir de la muchedumbre era una odisea( eso no ha cambiado mucho), volvías a casa sabiendo que dentro de dos semanas tendrías que volver a perder casi cuatro horas de tu vida para poder ver un partido, hoy en día soy el primero que recuerda con una sonrisa estas cosas, es gracioso pensarlo pero hay que reconocer que todo se vivía con mas intensidad.
El Valencia y la ciudad de Glasgow
Glasgow es una ciudad de vital importancia en el panorama futbolistico internacional, en sus estadios se han escrito alguna de las mas bellas epopeyas de este deporte, cualquiera que haya conocido Glasgow alguna vez ha sido testigo de la intensidad con la que se vive el fútbol en sus calles, una aficion que traspasa la barrera de lo futbolistico y se adentra en el terreno político y religioso. Para el Valencia la ciudad de Glasgow no es una mas, se trata de un lugar marcado en su historia y grabado a fuego por las leyendas valencianistas que algún día dejaron su sello.
La primera vez que el conjunto levantino visito la capital escocesa fue en el año 1962, se jugaba la clasificación en la eliminatoria de la Copa de Ferias en la que defendía titulo, era la primera vez que jugaba en el mítico Parkhead diseñado por el famoso arquitecto escoces Archibalt Leicht, autor también de obras tan majestuosas como Anfield, Ibrox Park o el Villa Park de Birmingham, el rival era un Celtic que hasta ese momento no habia destacado en exceso en las competiciones europeas pero que se alzaría pocos años después con el titulo de la Copa de Europa siendo el primer equipo británico en conseguirlo. El Valencia llegaba al Parkhead con una renta de cuatro goles a dos que no le permitia relajarse teniendo en cuenta el caluroso ambiente con el que se encontraría en Glasgow, gracias a los goles de Guillot y Waldo y a una gran actuación defensiva se consiguió salvar el enfrentamiento.
Pasaron 17 años para que el Valencia pisase Glasgow para jugarse una eliminatoria, fue esta vez cuando se empezó a escribir el idilio mágico de los "Che" con la ciudad escocesa, hablamos de la Recopa de la temporada 1979-80, un equipo entrenado por Di Stefano que rompió absolutamente todos los pronósticos que precedían al partido, ni los mas optimistas esperaban que el Valencia levantara el 1-1 del partido de ida y consiguiera hacerlo además jugando un fútbol espectacular que fue reconocido por el publico que abarrotaba Ibrox Park en una noche inolvidable para el valencianismo. El partido sera recordado por la actuación de Pablo Rodriguez, no por veces recordado y citado podrá olvidarse el apelativo con el que recibió bautismo sepulcral, "la ardilla de Ibrox Park" firmo la mejor actuación de su carrera ante el Rangers y ayudo junto a la inspiración de Kempes y el acierto táctico de Alfredo Di Stefano a noquear al conjunto protestante escoces, uno a tres al final y comenzaba en ese estadio el camino hacia la final de Heysel de tan grato recuerdo para el valencianismo.
Volamos ahora a 1999 para avanzar hasta el siguiente capitulo de esta historia, nada menos que veinte años tuvieron que pasar para que los valencianistas pudieran vivir un nuevo duelo frente a alguno de los míticos equipos de Glasgow, hay que recordar que fueron veinte años de ostracismo, sin títulos, con un descenso de por medio y muy pocas batallas europeas que contar, con toda la ilusión y la inexperiencia propia del debutante se presentaba el Valencia en la flamante Champions League de 1999-2000, dentro del grupo de la muerte y con bastantes incertezas se jugaba el billete de clasificación para la siguiente fase otra vez en Ibrox Park como hacia 20 años y de nuevo contra el Glasgow Rangers. Somos muchos los que pensamos que ese Valencia empezo a creerse su sueño europeo a partir de ese partido en el que venció por uno a dos a los escoceses, firmo su pase matemático restando una jornada y transmitió hechuras de equipo grande, gran partido del Piojo, Mendieta y de Andres Palop, que sustituía al lesionado en la segunda jornada de esa liga de campeones Cañizares. Se sufrio mucho en la segunda mitad el acoso del Rangers, recuerdo especialmente varios zapatazos del alemán Albertz que crearon mucho peligro, se consiguió el objetivo y a final de temporada se jugo la final de la Champions.
Dos años mas tarde se volvian a enfrentar Celtic y Valencia, esta vez en la Copa de la Uefa y ya con Rafael Benitez en el banquillo "Che", muy felices se las prometía el Valencia tras ganar en la ida por un solitario gol de Vicente pero el ambiente de Celtic Park fue casi insuperable en el encuentro de vuelta, nadie olvidara aquel encuentro en el que la afición del Celtic llevo en volandas a su equipo y creó una atmósfera espectacular, hasta el mismo Rafa Benitez recordaba años después a los aficionados blanquiverdes. El Valencia no jugó bien ese día, un gol de Larsson forzó la prorroga mientras un ineficaz y despistado Carew incurría en fueras de juego absurdos que llevaron el choque hasta la tanda de penaltis. En ella y para añadir mas dramatismo Pellegrino tenia que anotar para no perder pero esta vez no fallo y permitió al Valencia seguir vivo en la Uefa, Mista transformo el definitivo que coloco al Valencia en la tercera ronda.
La última visita del Valencia a Glasgow tuvo lugar esta misma temporada en la liguilla de la primera fase de la Champions League, el Valencia puso pie y medio en la siguiente fase empatando a uno contra el Glasgow Rangers, el partido conto con un dato curioso, el norteamericano Edu fue el autor de los dos goles, el de los locales y el de los visitantes en propia meta. Asi se escribe la historia de los duelos que el Valencia ha tenido que disputar en la ciudad de Glasgow con un resumen claro, esta ciudad da buena suerte a los blanquinegros y son campos que a lo largo de la historia han sido muy propicios.
La primera vez que el conjunto levantino visito la capital escocesa fue en el año 1962, se jugaba la clasificación en la eliminatoria de la Copa de Ferias en la que defendía titulo, era la primera vez que jugaba en el mítico Parkhead diseñado por el famoso arquitecto escoces Archibalt Leicht, autor también de obras tan majestuosas como Anfield, Ibrox Park o el Villa Park de Birmingham, el rival era un Celtic que hasta ese momento no habia destacado en exceso en las competiciones europeas pero que se alzaría pocos años después con el titulo de la Copa de Europa siendo el primer equipo británico en conseguirlo. El Valencia llegaba al Parkhead con una renta de cuatro goles a dos que no le permitia relajarse teniendo en cuenta el caluroso ambiente con el que se encontraría en Glasgow, gracias a los goles de Guillot y Waldo y a una gran actuación defensiva se consiguió salvar el enfrentamiento.
Pasaron 17 años para que el Valencia pisase Glasgow para jugarse una eliminatoria, fue esta vez cuando se empezó a escribir el idilio mágico de los "Che" con la ciudad escocesa, hablamos de la Recopa de la temporada 1979-80, un equipo entrenado por Di Stefano que rompió absolutamente todos los pronósticos que precedían al partido, ni los mas optimistas esperaban que el Valencia levantara el 1-1 del partido de ida y consiguiera hacerlo además jugando un fútbol espectacular que fue reconocido por el publico que abarrotaba Ibrox Park en una noche inolvidable para el valencianismo. El partido sera recordado por la actuación de Pablo Rodriguez, no por veces recordado y citado podrá olvidarse el apelativo con el que recibió bautismo sepulcral, "la ardilla de Ibrox Park" firmo la mejor actuación de su carrera ante el Rangers y ayudo junto a la inspiración de Kempes y el acierto táctico de Alfredo Di Stefano a noquear al conjunto protestante escoces, uno a tres al final y comenzaba en ese estadio el camino hacia la final de Heysel de tan grato recuerdo para el valencianismo.
Volamos ahora a 1999 para avanzar hasta el siguiente capitulo de esta historia, nada menos que veinte años tuvieron que pasar para que los valencianistas pudieran vivir un nuevo duelo frente a alguno de los míticos equipos de Glasgow, hay que recordar que fueron veinte años de ostracismo, sin títulos, con un descenso de por medio y muy pocas batallas europeas que contar, con toda la ilusión y la inexperiencia propia del debutante se presentaba el Valencia en la flamante Champions League de 1999-2000, dentro del grupo de la muerte y con bastantes incertezas se jugaba el billete de clasificación para la siguiente fase otra vez en Ibrox Park como hacia 20 años y de nuevo contra el Glasgow Rangers. Somos muchos los que pensamos que ese Valencia empezo a creerse su sueño europeo a partir de ese partido en el que venció por uno a dos a los escoceses, firmo su pase matemático restando una jornada y transmitió hechuras de equipo grande, gran partido del Piojo, Mendieta y de Andres Palop, que sustituía al lesionado en la segunda jornada de esa liga de campeones Cañizares. Se sufrio mucho en la segunda mitad el acoso del Rangers, recuerdo especialmente varios zapatazos del alemán Albertz que crearon mucho peligro, se consiguió el objetivo y a final de temporada se jugo la final de la Champions.
Dos años mas tarde se volvian a enfrentar Celtic y Valencia, esta vez en la Copa de la Uefa y ya con Rafael Benitez en el banquillo "Che", muy felices se las prometía el Valencia tras ganar en la ida por un solitario gol de Vicente pero el ambiente de Celtic Park fue casi insuperable en el encuentro de vuelta, nadie olvidara aquel encuentro en el que la afición del Celtic llevo en volandas a su equipo y creó una atmósfera espectacular, hasta el mismo Rafa Benitez recordaba años después a los aficionados blanquiverdes. El Valencia no jugó bien ese día, un gol de Larsson forzó la prorroga mientras un ineficaz y despistado Carew incurría en fueras de juego absurdos que llevaron el choque hasta la tanda de penaltis. En ella y para añadir mas dramatismo Pellegrino tenia que anotar para no perder pero esta vez no fallo y permitió al Valencia seguir vivo en la Uefa, Mista transformo el definitivo que coloco al Valencia en la tercera ronda.
La última visita del Valencia a Glasgow tuvo lugar esta misma temporada en la liguilla de la primera fase de la Champions League, el Valencia puso pie y medio en la siguiente fase empatando a uno contra el Glasgow Rangers, el partido conto con un dato curioso, el norteamericano Edu fue el autor de los dos goles, el de los locales y el de los visitantes en propia meta. Asi se escribe la historia de los duelos que el Valencia ha tenido que disputar en la ciudad de Glasgow con un resumen claro, esta ciudad da buena suerte a los blanquinegros y son campos que a lo largo de la historia han sido muy propicios.
El torneo Olimpico de Fútbol Atlanta 96
El torneo olímpico de fútbol siempre fue el hijo ilegítimo del mundial FIFA, una competición marginada y relegada al ostracismo que no obstante también ha ocupado su lugar dentro del planeta fútbol. En este trabajo nos centraremos en los Juegos Olímpicos de Atlanta 96, aquellos que estuvieron de nuevo marcados por un atentado terrorista y donde los habitantes del estado de Georgia demostraron tener tantas ganas de pasar a la historia como su paisano mas ilustre,el farmaceutico Jonh Pemberton que tuvo la genial iniciativa de inventar la Coca Cola. Fueron los juegos del marketing y la venta masiva de derechos televisivos, con una puesta en escena espectacular y con el atleta Michael Johnson como gran protagonista del acontecimiento gracias a su record mundial en los doscientos metros lisos. El fútbol como siempre en los juegos fue relegado a un segundo plano, alguna de las subsedes del campeonato ya contaba con la experiencia de la organización del campeonato mundial, al público de Orlando, Washintong o Miami fue mas difícil conectarlo para seguir el torneo de un deporte que no terminaba de conseguir el seguimiento que se esperaba tras la copa del mundo del 94. Brasil, Argentina y España partían como grandes favoritas para hacerse con el oro olímpico, los argentinos dirigidos por Daniel Passarela contaban con un conjunto de jóvenes estrellas como Hernán Crespo, Claudio López o Ariel Ortega, futbolistas que serían vitales poco tiempo después en la selección absoluta, por primera vez en la historia de los juegos la Fifa y el Coi permitieron la inclusión de futbolistas mayores de 23 años, era un avance para intentar dotar al torneo de un mayor atractivo, un avance pequeño ya que la máxima organización del fútbol mundial jamás permitiría que el fútbol olímpico hiciese sombra al mundial. En el caso de Argentina acudieron Chamot, el "cholo" Simeone y Sensini, la federación brasileña se decantó por Aldair, Bebeto y Rivaldo, mientras tanto Javier Clemente decidió no incluir en el equipo internacionales senior y dar la oportunidad a los jugadores que habían formado la selección sub 21 que poco tiempo antes se había proclamado subcampeona de europa de la categoría en una final a cuatro disputada en el estadio olímpico de Montjuit. Lo cierto es que España acudió con un gran equipo, liderados por Raúl e Iván de la Peña que habían originado una ardua discusión en los medios de comunicación al no ser incluidos en la convocatoria que disputó la eurocopa de Inglaterra. A parte de las dos estrellas mencionadas los hispanos contaban con jugadores de la talla de Fernando Morientes, Oscar García, Gaizka Mendieta o Aitor Karanka, un equipo de excelentes peloteros que prometía defender con honor el oro olímpico ganado cuatro años antes en Barcelona.
España no hizo una buena primera fase, jugó mal frente a Arabia Saudí a la que ganó con un solitario tanto a diez minutos del final y mucho peor contra la Francia de Claude Makelele y Wiltord en un partido en el que consiguió un empate que a la postre sería fundamental, en ambos enfrentamientos el protagonista fue un chico de Sabadell que ya llevaba muchos años jugando en primera, Óscar García, ni Raúl ni De la Peña parecían especialmente motivados en este evento, Raúl bautizado ya en toda una estrella en el Madrid y con la mente puesta en el ambicioso proyecto que Fabio Capello preparaba para el club blanco y el cántabro convertido ya en uno de los jugadores con mas proyección de un Barca que iniciaba un nuevo ciclo tras la marcha de Johan Cruyff. Tampoco Clemente estaba contento con nada de lo que sucedía, al de Barakaldo no le gustaba el formato de los juegos, no le agradaba el clima y para colmo no le permitían fumar en los estadios, el seleccionador contestaba con sarcasmo a las preguntas de los informadores norteamericanos y llegó a manifestar, " Es mejor que nos eliminen" o..." Llevo tres meses sin vacaciones". Todo este clima influyó en el equipo y a punto estuvo de costarle la eliminación. Ante Australia en el tercer partido España tuvo mucha suerte y contó también con la calidad de Raúl que esta vez si estuvo a la altura, primero se adelantaron los de las antípodas con dos goles de Vidmar (aquel futbolista que jugó en el Tenerife) en el primer cuarto de hora, España se había encontrado con un problema de dificil solución gracias a su desidia y su falta de interés, antes del descanso Raúl rescató su zurda y acortó distancias con un lanzamiento de falta magistral, con toda la segunda mitad por jugarse parecía que España iba a tenerlo fácil y conseguiría sin problemas ese gol que necesitaba para clasificarse, el gol no llegaría hasta que el encuentro agonizaba, fue Santi Denia el autor del empate que definitivamente clasificaba a España y evitaba el ridículo, Clemente suspiraba aunque en sus declaraciones afirmara que se quería marchar, todavía tuvo tiempo España de darle la vuelta al luminoso y terminar ganando a los australianos merced a un tanto de Iván de la Peña.
En esos cuartos de final en los que estaría España el rival a batir sería la selección argentina, la albiceleste como ya hemos dicho tenía un equipo de estrellas que ya triunfaban en el fútbol europeo como Gustavo López o Simeone que se sumaban a emergentes futbolistas que todavía actuaban en sudamérica pero que tardarían poco tiempo en cruzar el charco. En la primera fase derrotaron sin demasiada brillantez a Túnez y Estados unidos y empataron frente a la selección portuguesa que también se clasificó a los cuartos de final. En el otro lado del cuadro estaba la espectacular Brasil, hablar de la canarinha en estos juegos nos obliga a deteneros en un hombre, Ronaldo Luís Nazario de Lima, Ronaldinho en estos tiempos, el jugador del PSV vivió durante la disputa del campeonato uno de los momentos cumbre de su carrera, su fichaje por el Fútbol Club Barcelona. Ronaldinho fue autor de un gol de bellísima factura ante Hungría y marcó también en la victoria contra Nigeria que permitió a Brasil obtener su billete para los cuartos de final maquillando su derrota inicial ante Japón, en la canarinha decíamos que jugaba alguna de las máximas figuras mundiales del fútbol en ese momento, se decía que la alineación brasileña costaba por lo menos 15.000 millones de pesetas teniendo en cuenta que el Barca terminaba de pagar 2.500 por Ronaldo, compartían equipo Juninho, Ronaldinho, Rivaldo, Bebeto, Roberto Carlos o Dida.
No quiero aburrir al lector con una crónica de resultados, por eso nombraré a continuación una serie de nombres que participaron en aquel campeonato, alguno con mas suerte que otros, S. Jo ( Aquel futbolista nipón que causó una revolución en el Valladolid y que se evaporó tras los primeros encuentros), Peixe, Beto o Vidigal en Portugal, Pagliuca, Nesta o Cannavaro en la gran decepción del campeonato Italia, Campos y Luís García en México o S. Koffour en Ghana, sin duda una lista de grandes futbolistas que pisaron los Estados Unidos en aquel verano del 96, uno que no llegó a disputar los juegos pero sin embargo no olvidará aquellas fechas fue Christian Panucci, el italiano se lesionó en vísperas del comienzo del campeonato, el 17 de Julio de 1996 un vuelo de la TWA despegaba del aeropuerto de Nueva York, pocos minutos después estallaba en el aire con el resultado de 228 muertos, el defensa italiano perdió el avión y con ello salvó su vida y su prometedora carrera.
En cuartos de final Argentina humilló a España por cuatro goles a cero, Brasil ganó facilmente a Ghana mientras que Portugal se deshizo de Francia en la prorroga gracias a un tanto de Calado, la otra semifinalista saldría del enfrentamiento entre México y Nigeria, no habíamos hablado todavía de las águilas verdes, prefería reservarle un lugar de privilegio en este artículo a la selección que terminó colgándose la medalla de oro en el cuello,a Nigeria la dirigía un técnico holandés Jo Bonfrere pero lo mejor del equipo no estaba en el banquillo sino en el terreno de juego, Dosu, Babayaro, Taribo West, Uche, Obaraku, Oliseh, Ikpeba, Okocha, Kanú, Babangida y Amokachi fue la alineación el día que la selección africana jugaba su primera final olímpica ante la selección argentina, un equipo que en aquel verano hizo de la velocidad y el contraataque su mejor arma, vamos por partes. Nigeria dio el primer campanazo al apartar a Brasil de la final, le venció por cuatro goles a tres en la semifinal en un encuentro increíble, uno de los mejores que se recuerdan en el fútbol olímpico,Brasil ganaba al término de la primera parte por tres goles a uno, se cumplía el pronóstico y estaba mas cercana la ansiada final contra argentina, Nigeria había demostrado hasta el momento ser un conjunto peligroso pero de una gran endeblez defensiva ante el juego brasileño, pero a falta de doce minutos comenzó a construirse el milagro nigeriano, Ikpeba acortaba distancias y le daba emoción al choque, 3-2 y todavía con minutos por delante, en el 44 Kanú hacía uno de esos goles que solo un futbolista de su categoría puede firmar en un momento como ese , se revolvía en el área pequeña para batir a Dida y establecer el empate, la celebración del jugador recién firmado por el Inter es de las que se recuerdan en VHS, en la prórroga nuevamente Kanú conseguía marcar y ahí se terminaron las cosas, el gol de oro mandaba directamente a Brasil para casa, bueno, no exactamente, le obligó a jugar la final de consolación frente a Portugal a la que goleó por 5-0, pequeño consuelo para Brasil que vivió el bronce con una gran sensación de derrota y decepción, mas si cabe porque no pudo disputar la final ante su eterno rival.
Aquel gol de Manolo Mestre en Lisboa
Aquel gol de Manolo Mestre en Lisboa...Corría el año 1962, el Valencia habia ganado el año anterior la copa de ferias vapuleando al Barcelona en la final, nacía así un ciclo que se prolongaría tres temporadas.En el segundo de esos años los valencianos quedaron emparejados frente a equipos escoceses en las primeras eliminatorias, fue en la segunda ronda de la temporada 1962-63 cuando se produjo el momento estelar del que hablamos, el rival era el humilde conjunto del Dufermline al que el Valencia doblego facilmente en Mestalla por cuatro goles a cero, nada hacia presagiar los derroteros por los que concurriría esa eliminatoria, con un campo helado y ante un publico enfervorecido los "Che" sucumbían 6-2 y dejaban en empate el enfrentamiento, entonces no existía el valor doble de los goles y se tuvo que recurrir a un partido de desempate en el estadio "Do restelo", el campo de Os Belenenses, un recinto muy joven ya que tenia solo seis años de antiguedad en ese momento, fue allí donde el gol de una leyenda del valencianismo, Manolo Mestre, salvo al Valencia de la eliminacion, un hombre poco acostumbrado a marcar tantos y que tuvo ese día su pedazo de gloria en la historia del Valencia.
El Valencia terminó siendo campeón ese año y a punto estuvo de retener el trofeo por tercer año consecutivo si un arbitro portugués no lo hubiera impedido un año después en la final frente al Zaragoza.
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