miércoles, 25 de mayo de 2011

Evolución del Record mundial de los 100 metros lisos (Primera parte)

Los Juegos Olimpicos han sido desde siempre un escenario magnífico para calibrar los límites del ser humano, el olimpismo nos ha presentado un marco paralelo a la vida misma donde el hombre ha competido con instinto de superación en busca de conseguir lo máximo y lo eterno. La prueba de cien metros lisos representa a la perfección ese medio de búsqueda y esfuerzo, todas las medallas tienen el mismo valor, todas esconden detrás la historia de una vida dedicada a una especialidad y el compromiso con la victoria pero la prueba del hectómetro es desde hace muchos años la reina de un espectáculo que no entiende de fronteras ni de razas.
Nos centraremos hoy en la evolución del record mundial de los cien metros lisos desde que se decidió tomar los tiempos con el cronómetro electrónico, es decir desde que en las marcas figuran las centésimas y no solo las décimas, antes de este momento todos los registros computados tenían un solo decimal. Nos detendremos en nombres conocidos de la historia del atletismo, hombres que hicieron grande su deporte y honraron su profesión de velocistas, entre ellos Carl Lewis, Calvin Smith o Maurice Green, que junto a los que intentaron derrumbar la limpieza del atletismo como Ben Johnson han marcado la evolución y la historia del record mundial de los cien metros o lo que es lo mismo, la lucha y la supremacía por ser el hombre mas rápido del planeta.

El camino recorrido desde que Jim Hines estableciera el record mundial de la distancia en México 68 (9,95) hasta que Usaint Bolt volara literalmente en la pista azul de Berlín en 2009 para parar el crono en 9,58 es largo, marca no solo la evolución de un record, consigue traspasar la barrera atlética y nos escanea perfectamente la transformación del hombre en todos los aspectos, la estética e indumentaria de los velocistas, el espíritu de los campeones, la importancia del dinero y la publicidad y por encima de todos la presencia de la medicina y el dopaje en las competiciones.

Existe un antes y un después de México 68 para el atletismo, esta cita olímpica donde Hines consigue establecer una marca colosal para la época es testigo también de otros hechos que marcarían la historia del universo atlético, en velocidad se batieron todos los records, al igual que en salto de longitud donde un atleta mediocre hasta la fecha Bob Beamon llevó el record hasta los 8,90, en todas estas marcas la altitud jugó una carta muy importante, de todos es sabido que correr o saltar en altura beneficia a las pruebas explosivas y por contra perjudica a las de resistencia, es por esto que debemos tener muchas reservas a la hora de juzgar estos registros, los juegos de México también nos trajeron la reivindicación del " Black Power " por la mayoría de estos atletas y el salto de un chico que nada tiene que ver con el objetivo del artículo pero al que no podemos dejar de nombrar, Dick Fosbury, introductor del nuevo estilo de atacar el listón en el salto de longitud.

La marca de Hines no fue superada hasta el tres de Julio de 1983, la historia reserva un lugar de privilegio para un hombre nacido en 1961, Calvin Smith. El corredor norteamericano nunca ha recibido el reconocimiento público que su trayectoria hubiera merecido, hablamos de un velocista que fue capaz de correr en 9,93 y que conserva un palmarés espectacular, campeón olimpico en el relevo cuatro por cien y doble campeón mundial en los doscientos metros lisos. Smith tuvo la mala fortuna de coincidir en época con el "Hijo del viento" Carl Lewis, el mas carismático de todos los corredores que jamás hayan probado fortuna en la distancia, la mala suerte y el olvido histórico de Smith aumenta si pensamos en que siempre estuvo mediaticamente separado del gran duelo atlético de la época, el Lewis-Jonhson, algo así como los Nadal-Federer actuales aderezados con drogas y espectáculo gringo.

Hablar de los cien metros nos obliga a detenernos en el desafío mas grande de la historia del atletismo, como hemos dicho antes, el estadounidense Carl Lewis y el canadiense Ben Jonhson paralizaron el mundo en la década de los ochenta. Lewis es la primera estrella mediatica del atletismo en la nueva era del marketing, sus cuatro medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Los ángeles en 1984 le convierten en un icono del sueño americano, los nostálgicos ven en su figura la reencarnación del mítico Jesee Owens mientras que sus rivales aceptan con resignación la superioridad de "King Carl". Ben Jonhson no se conforma con ser espectador del reinado de su rival, nacido en Jamaica emigró a Canadá muy joven, dentro de un entorno problemático y con problemas en el habla Ben Jonhson encarna el perfil del perdedor que intenta sacar adelante a su familia dedicándose en cuerpo y alma al atletismo. En su afán por batir a Carl Lewis el canadiense recurre a todo lo que tiene a su alcance, la historia nos presenta a Jonhson como un villano, el malo de la película, y lo fue pero no termina de convencer a los que piensan que ni los buenos son tan inocentes como aparentemente parecen ni los malos hicieron las cosas como la historia nos ha querido vender.

En el campeonato del mundo de Roma Ben Jonhson sitúa el record mundial en 9,83, un año mas tarde, en los juegos de Seúl vuelve a batir su marca con una facilidad pasmosa y para el cronómetro en unos increíbles 9,79, en ambas carreras derrota a Lewis. Días después el "tramposo" es descubierto y desposeído del título en beneficio de su rival. Tiempo después reconoce haber ingerido anabolizantes y también es desposeido del título y el record de Roma 87. Carl Lewis pasa así a la historia como el bueno de la película, el inocente que ha conseguido demostrar al mundo que es el mejor sin trampas y sin ayudas. Puede que Lewis no se dopase jamás, esto se puede creer ya que nunca fue cazado en un control pero también voy a citar las palabras de Calvin Smith sobre el tema " Soy el corredor limpio mas rápido del mundo", ahí lo dejo.

Con el "Hijo del viento" como máximo dominador de la distancia se vive una época preciosa por la disputa del record mundial y los máximos galardones en campeonatos, Leroy Burrell, un corredor de aspecto grueso y compañero de entrenamientos de Lewis bate el record del mundo antes del campeonato del mundo de Tokio 91. En la capital japonesa se dan cita las mayores estrellas del momento y en la final se corre la mejor carrera de la historia, Lewis gana con 9,86 seguido de Burrell que también hubiera batido el record mundial con 9,88, el triplete lo completa Dennis Mitchell y la cuarta plaza es para Linford Christie con unos espectaculares 9,92 que lo dejan fuera del podio.

El británico se tomaría la revancha un año después ganando en los Juegos de Barcelona, una carrera con un crono muy pobre y en la que el gran favorito Burrell fracasa, el duelo Lewis-Jonhson está enterrado ya en el 92, el norteamericano no se clasifica en las puebas de selección y el jamaicano corre en Barcelona sin hormonas de por medio y es apeado en la primeras fases.Tuvieron que pasar tres años para que se rebajara una centésima en el record mundial, nuevamente Burrell lo consiguió pero le volvió a durar muy poco, el tiempo que transcurrió hasta la siguiente cita olimpica, la de Atlanta 96 en la que un velocista de fisonomía fuerte y aspecto parecido al de su compatriota Jonhson rompió la final corriendo en 9,84. Una marca que quedaba lejos de los registros "anabolizados" de Ben Jhonson y que dejaba bien claro la dificultad de bajar una o dos centésimas el record mundial.

A partir de esta época perdemos un poco de poetica y romanticismo en la distancia, vivimos tiempos de contrastes, por un lado la calidad de las marcas mejora sensiblemente pero por otro la sospecha del dopaje y la persecución de los tramposos se hace cada vez mas palpable, Maurice Green es el nuevo dominador de los cien metros, con un físico arrollador, reune la potencia y corpulencia necesarias para dejarnos a la vista que los tiempos han cambiado, podemos ir olvidandonos de aquellos cuerpos fibrados y elásticos que marcaron los records de los años setenta u ochenta, Green rebaja la marca de Baley en cinco centesimas y libra un generoso duelo con Tim Montgomery que se saldará con la suspensión y la anulación del record que conquistó el de Carolina del Sur, Montgomery pasará a la historia negra del atletismo e incluso tuvo que ingresar en prisión por posesión de drogas.

La historia contemporanea del record mundial de los cien metros nos hace detenernos en Jamaica, cuyos velocistas se han erigido como dominadores de la distancia pero esto nos llevará a la resolución de este estudio en su segunda parte.

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