El fútbol ya no es lo que era, en otros tiempos los futbolistas jugaban con camisetas numeradas del uno al once, se seguía el partido de tu equipo por la radio y las imágenes se sucedían en tu cabeza hasta que a eso de las nueve y media podías verlas en televisión, claro, eso si no se jugaba en Tenerife en cuyo caso había que esperar una horita mas para ver a un Valencia que en la isla solía jugar de rojo carmín, porque esa era otra, los uniformes, todavía me vienen a la cabeza las imágenes del mítico Miodrag Belodedicci sacando el balón controlado con su camiseta de "Mediterranea".
Los partidos en casa eran otra cosa, podías ver las jugadas en directo y contar los goles la mañana del domingo, claro como el Valencia jugaba los sábados a las diez y media y no existía el canal 24 horas eras de los pocos afortunados que había visto el Hat trik de Penev contra el depor o la cantada de Sempere.
Ir al fútbol era todo un ritual, sobretodo si acudías a la general de pie, nada que ver con los espaciosos(por decir algo) asientos azules de ahora. Si querías ver el partido tenias que ir al campo un par de horas antes, de lo contrario podías irte olvidando de ver la portería y en el peor de los casos la mitad del campo. Recoger la revista numero doce era algo obligado para poder coleccionarlas y guardar en casa algo que a tu parecer sería valioso años mas tarde, el club editaba una revista oficial, el "Val de Vac", era un buen intento.
Dentro del estadio la preocupación principal era la de buscar un buen sitio, preferiblemente centrado pero no inmiscuido con los grupos de animación cuyas banderas podían molestarte en algún momento del encuentro, armado con un paquete de pipas "manisero", radio y auriculares de los chinos caminabas con desesperación por los viejos escalones de piedra que te conducían a tu destino, si tenias suerte cogías valla blanca para apoyarte, si llegabas tarde tocaba buscar punto de apoyo en tu compañero de grada malhumorado por haber llegado mas tarde que tu, era así de primitivo el asunto.
Cuando marcaba tu equipo la situación no tenia nombre, los abrazos se mezclaban con gente desconocida, era lo bueno de la general de pie, casi nunca tenias el mismo compañero de grada, por lo que cada partido era una experiencia y cada debate previo al mismo un nuevo foro donde calibrar el pulso del aficionado, en esos debates recuerdo haber escuchado sangrantes discusiones, yo era de los que ponía la oreja pero no entraba, se habló de la marcha de Mijatovic al Madrid y se le insultó en un minuto de silencio polémico frente al Albacete, se hacían apuestas sobre cuando Viola marcaría su primer gol, el día que lo hizo ante el Compostela parecía que teníamos al nuevo Pelé en nuestro equipo, eso por no hablar de sus bailes, todo el mundo recuerda la danza africana de Viola pero yo me quedo con una celebración que hizo a final de temporada en la que movió brazos y hombros al mas puro estilo Michael Jackson.
Terminado el encuentro salir de la muchedumbre era una odisea( eso no ha cambiado mucho), volvías a casa sabiendo que dentro de dos semanas tendrías que volver a perder casi cuatro horas de tu vida para poder ver un partido, hoy en día soy el primero que recuerda con una sonrisa estas cosas, es gracioso pensarlo pero hay que reconocer que todo se vivía con mas intensidad.

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