miércoles, 25 de mayo de 2011

Mijatovic y sus días en Valencia

Hablar de la figura de Pedrag Mijatovic es siempre complicado, hacerlo desde la postura de un valencianista lo es todavía mas pero vamos a intentar comentar con la máxima objetividad posible y con la distancia que aportan los años lo que significó su obra en el Valencia y por encima de todo su tumultuosa salida.

"Con el paso del tiempo aprendí a no darle importancia", es lo máximo a lo que podíamos aspirar un grupo de aficionados resentidos que teníamos enfocada nuestra ira hacia un personaje al que considerábamos culpable de todo y con el que manteníamos una reyerta constante. Pienso que la falta de títulos y de protagonismo en las distintas competiciones también influía a la hora de seguir recordando ciertos pasajes de nuestra historia, mas si cabe cuando veíamos disfrutar al "hijo Pródigo" del gol de la séptima copa de Europa del Madrid , por si no fuera suficiente un gol en fuera de juego. Todos esos complejos quedaron resueltos de una vez por todas el siete de Marzo del 2000, la afición del Valencia se tomó su particular ajuste de cuentas en un duelo frente a la Fiorentina de Mijatovic en la Champions League, pocas veces se ha presenciado tal implicación de un público contra un futbolista concreto(quizá solo superada por la animadversión de la afición del Barca con Figo ), el resultado de dos a cero ponía al montenegrino en el lugar donde miles de personas habían querido tenerle desde hacía años, el de perdedor ejecutado, a partir de ese momento la carrera del crack de Podgorica entró en su fase mas agónica.

La verdad es que Pedja Mijatovic era un verdadero superclase, lo digo ahora que han pasado casi dieciséis años de su marcha, nunca lo hubiera dicho en los años posteriores a su salida, para mí en aquella época era un "judas" sobrevalorado y por el que habíamos sacado mucho dinero. Mijatovic llegó al Valencia en el verano de 1993, aterrizó haciendo muy poco ruido en un equipo que estaba muy tocado por dos cosas, una no haber llegado a la final de copa de ese año y la otra no haber podido contratar a Romário. Mijatovic deslumbró en su primer verano, hizo goles increíbles como el que le marcó al Sevilla desde el medio campo o la vaselina que le hizo al Feyenord en su debut en el naranja ante un estadio semivacío, y es que la desilusión de la grada en esas fechas era mayúscula, ese trofeo manifestó las pocas ganas que se tenían de fútbol. Pedja hizo recobrar la ilusión y en poco tiempo esa ilusión se transformó en euforia gracias a un futbolista que parecía haber nacido en Brasil en vez de en una minúscula región( hoy en día país) llamada Montenegro. Creo que muchos conocimos Montenegro gracias a Mijatovic, era una de las cosas que nos enojaba a los valencianistas, que este talento no pudiera jugar con la selección nacional, con Yugoslavia desintegrada la Fifa todavía no había dado permiso a Serbios y Montenegrinos para jugar competiciones oficiales, a nosotros que nos encantaba sacar pecho con las actuaciones de Penev en Bulgaria por ejemplo nos molestaba que nuestra estrella no pudiera lucirse en el mundial. Mijatovic era la estrella absoluta del equipo, es cierto que bajó el rendimiento en la segunda mitad de su segunda temporada pero lideró al Valencia en aquel retorno a una final, la del 95 frente al Deportivo donde entre el diluvio volvió a marcar de falta tras mucho tiempo sin hacerlo.

La explosión llegó en la 95-96, con Luís Aragonés en el banquillo Mijatovic sacó su mejor fútbol de la chistera, un repertorio de recursos, pases y puntería le reafirmó como el mejor futbolista de la liga, sin discusión. Pieza codiciada por los grandes el montenegrino prometió ante las peñas que no se marcharía del club, nosotros, encandilados por su juego y su personalidad cometimos el grave error de creerle. La bomba saltó un Domingo, al día siguiente de un espectacular partido en el que el Valencia batió al Barca por cuatro goles a uno, la estrella del Valencia se marcharía al Madrid a final de temporada sin nada que lo pudiese remediar. Solo la gente que vivió la noticia puede hacerse una idea del mazazo que esto supuso para la afición, no creo haber vivido nada igual con la marcha de un futbolista de un equipo, podríamos compararla a la salida de Figo del Barcelona pero no exagero cuando afirmo que el fichaje de Mijatovic por el Madrid fue todavía mas tumultuoso, Figo no tuvo que volver a jugar con la camiseta del Barca cuando se produjo su salida, Mijatovic afrontó un via crucis de tres meses en Valencia. Tuvo que contratar guardaespaldas para moverse por la ciudad, hecho sin precedentes en la historia del fútbol, fue insultado en los entrenamientos y partidos por su propia afición, estoy seguro que se arrepintió mas de una vez de la forma en que hizo la cosas. Reconozco que yo era parte de la afición que consideraba a Pedja como un traidor a la causa y que debía pagar por ello. Quizá éramos muy forofos y radicales, al fin y al cabo era solo el fichaje de un jugador por el club enemigo, o quizá teníamos mas pasión que la que se demuestra ahora con hechos parecidos, creo que el valencianismo sintió en sus entrañas una puñalada de su máxima estrella y aprendió a amar al club por encima de los nombres, en cierta medida la afición y el equipo crecieron con este suceso. Resulta curioso recordar como los niños se tapaban con esparadrapo el nombre de Mijatovic en la camiseta con el número ocho.

La temporada terminó con un encuentro en Vigo en el que el Valencia todavía tenía opciones de ganar la liga, no se ganó y Mijatovic salió de Valencia por la puerta trasera, nadie olvidó su nombre jamás, tampoco él lo hizo, incluso volvió años después para jugar en el Levante, quien lo hubiera imaginado, un personaje que será siempre parte del anecdotario valencianista.

No hay comentarios:

Publicar un comentario